Cómo la IA ha redefinido mi productividad

Cómo la IA ha redefinido mi productividad

Cómo la IA ha redefinido mi productividad

Jan 15, 2026

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Productivity

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En 2025, la inteligencia artificial dejó de ser una herramienta externa para convertirse en una extensión natural de mi forma de pensar, decidir y crear. Ha sido el año donde la IA ha limpiado el ruido, amplificado la claridad y me ha devuelto el tiempo mental para lo importante. Ahora no corro, vuelo pero sin agotarme.

🧠 Mi “stack” mental

La IA no ha hecho el trabajo por mí, pero sí eliminó las distracciones para que yo pudiera concentrarme en lo que realmente importa: liderar, decidir y crear. Principalmente me muevo por estas IAs:

  • Gemini: es mi herramienta principal ya que Google tiene la posibilidad de conectar con otras herramientas además de haber conseguido (hasta la fecha), la IA que ofrece mejores resultados para mi gusto.

  • NotebookLM: Imprescindible para el aprendizaje continuo. Lo que antes me podía llevar años ahora tardo minutos. Puedo sintetizar, resumir, crear y auto-examinarme gracias a esta poderosa herramienta. También de Google.

  • Perplexity: mi investigador y documentalista.

  • ChatGPT: mi viejo amigo, aunque sigo usándola, pero para tareas menores. No interesa perderle la pista ya que evolucionan rápido también.

También hay otras que uso pero no como sistema operativo si no como apoyo secundario:

  • Claude: para tareas que requieren código me parece la más fiable de momento

  • Lovable y Figma Make: perfectas para validar ideas y construir herramientas personales dentro de mis flujos de diseño.

  • Midjourney: aunque le tengo cariño por ser la primera que usé para creación de imágenes, actualmente en desuso debido a la salida de nanobanana, que para mi uso personal es suficiente.

Y en las actividades que más me ha ayudado han sido:

🏛️ Estrategia, liderazgo y gestión de producto

En la dirección de producto, la IA actúa como un sparring intelectual. Me ayuda a estructurar ideas abstractas, explorar escenarios, hacer síntesis y comunicar estrategias complejas de forma más persuasiva.

Cuando tengo que alinear a equipos con contextos distintos, por ejemplo, ingeniería, marketing y negocio, la IA me impulsa a traducir conceptos técnicos en metáforas simples. La creación de un PRD o un business case es pan comido. Esto no solo mejora la comprensión interna, sino también la claridad y cohesión estratégica.

También ha cambiado mi forma de preparar reuniones: construyo guiones anticipando objeciones, o pruebo diferentes estructuras narrativas hasta encontrar la más convincente. En lugar de improvisar, llego con claridad mental y foco.

Un ejemplo de ello puede ser el análisis de datos combinado con la síntesis de los insights recibidos y la creación de un borrador de plan de acción o roadmap. Este trabajo que podría llevar días, lo tengo en cuestión de minutos o pocas horas. Lo que me permite poder validar con el resto de equipo y el CEO mucho más rápido y eficiente. Así como descubrir detalles que se nos estaban escapando.

🎮 Vibe coding

Hace unos años miraba el código desde lejos pero en 2025 la IA actuó como copiloto de aprendizaje técnico ayudándome a resolver bastantes problemas para los cuales hubiera necesitado mucha formación e incluso años de experiencia.

Esto me ha dado una autonomía que no tenía: puedo validar hipótesis técnicas sin depender siempre de un ingeniero, reduciendo barreras entre estrategia y ejecución.

Por ejemplo, cuando trabajo con experimentos de producto o modelos de recomendación, la IA me permite explorar rápidamente distintos enfoques, visualizar los posibles resultados y aprender haciendo, no leyendo.

En el ámbito personal me ha ayudado a crear ciertas partes de la web, el SEO o construir apps para mi uso personal ¡totalmente funcionales!. De repente, barreras como “no saber suficiente sobre código” o “no tener tiempo para probar” dejan de ser excusas. Lo experimental se vuelve accesible.

🎨 Product design, UX y comunicación

En diseño, la IA se convirtió en mi filtro cognitivo.

Me ayuda a detectar fricciones invisibles en flujos de usuario, a redactar mensajes más humanos y a mantener una coherencia narrativa entre producto y marca. Y por supuesto a generar multiples versiones para un mismo problema.

Cuando evalúo una interfaz, puedo simular escenarios de uso, analizar la claridad de una microinteracción o recibir un diagnóstico rápido sobre la comprensión del copy. ¡OJO! No reemplaza al usuario real, pero sí acelera mi capacidad de iterar con criterio antes de la fase de validación.

En comunicación, además, me entrenó a ser más estratégico con las palabras. A explicar sin adornos, y a conectar datos con soluciones tangibles.

💰 Finanzas e inversión

Lo confieso, soy un negado para las finanzas y nunca ha sido un tema de mi interés, pero no nos engañemos, si no controlas tu dinero te puedes llevar alguna que otra sorpresa.

En este sentido, gracias a la IA he aprendido a mi ritmo, con explicaciones para dummies. En un año he aprendido más finanzas que en toda mi vida. Ahora puedo hacer consultas, estimar tendencias, obtener recomendaciones y dicho sea de paso, incrementar unos euros mi cartera. La uso como una segunda mente analítica que complementa mi propia (y torpe) intuición para las finanzas.

🎸 Creatividad y proyectos personales

Sin duda uno de mis usos favoritos de la IA es para estudiar y aprender en tiempo record. Lejos de lo puramente técnico, la IA también ha expandido mi curiosidad creativa.

Al igual que para las finanzas, la IA me ha ayudado a entender mejor la teoría musical (aunque en este tema si le pongo más interés). Como sabes, existe una doble moral a la hora de crear música, imágenes, diseños, arte gracias a la IA y aunque en el fondo me produce cierto dolor, hay que reconocer que en algunas ocasiones lo hacer muy bien.

🧪 Miscelánea

Pero eso no es todo. Aunque su uso pueda parecer puntual, la IA también se ha infiltrado en esas pequeñas tareas cotidianas que antes drenaban mi energía sin darme cuenta.

La utilizo para sintetizar libros y artículos densos, destilando en minutos ideas que antes necesitaban días de lectura y subrayados. También para entender documentos legales sin ahogarme entre tecnicismos, o para preparar microexámenes de aprendizaje, perfectos para reforzar nuevos temas a mi ritmo.

En el día a día, me acompaña creando presentaciones visualmente coherentes o tablas de planificación de viajes.

También me ayuda a identificar oportunidades de crecimiento profesional —desde nuevas tendencias en diseño o producto hasta posibles inversiones o colaboraciones—, convirtiéndose en una especie de radar silencioso que detecta señales que mi mente, por pura saturación, podría pasar por alto.

En resumen, la IA se ha vuelto ese asistente invisible que da estructura a lo cotidiano, permitiéndome dedicar más atención a lo que realmente me mueve: las ideas, las personas y los proyectos con propósito.

🚀 Lo que viene: Antigravity como sistema operativo mental

Ahora, en 2026, estoy configurando Antigravity con Model Context Protocols (MCPs) para construir un sistema operativo de producto en el que el contexto, la estrategia de negocio, el backlog, el research y las métricas convergen y se ajustan dinámicamente según el objetivo a alcanzar.

Este sistema me permite alinear la estrategia de negocio con ingeniería, refinar decisiones de priorización y validar hipótesis de producto. Además, funciona como un asistente personal capaz de detectar el tipo de problema —estratégico, técnico o de comunicación— y proponer soluciones que se adapten instantáneamente a mis necesidades y métricas, en tiempo récord.

El objetivo no es tener más aplicaciones, sino menos fricción mental: un espacio donde la información, los documentos y las IA especializadas se autoconfiguren según mi foco actual, permitiéndome moverme entre la visión y la ejecución sin perder contexto, ayudándome a conseguir validaciones mucho más rapido.

El siguiente nivel: un sistema que no solo piense conmigo, sino en mi idioma mental. Donde la IA deje de ser una aplicación aislada y se convierta en una capa invisible que organiza mi tiempo, mis ideas y mi bienestar.

Y antes de marchar, sí me gustaría dejar una pequeña reflexión, y solo el tiempo dirá si tuvo o no sentido:

La IA ha llegado para quedarse. Está reescribiendo las reglas del juego y, en mi opinión, debemos aprender a caminar con ella sin olvidar de dónde venimos. Porque la tecnología siempre debe de estar al servicio del humano y no al revés. Nos debe de ayudar amplificar nuestra esencia, no a sustituirla.

La verdadera revolución no será que una máquina piense más rápido que nosotros (que ya lo hace), sino que nos devuelva el tiempo y el silencio necesarios para pensar mejor y tomar mejores decisiones.

La IA es una aliada poderosa, sí, pero el propósito siempre debemos ponerlo nosotros. Tiene que ser nuestro.

Y quizá ahí resida el equilibrio, en dejar que la inteligencia artificial nos acompañe, sin permitir que eclipse la esencia humana que nos impulsa a crear, imaginar y sentir.

Si te apetece saber más sobre mi workflow con la IA no dudes en escribirme.

© 2025 Carlos López. All Rights reserved.

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